Historia y arquitectura con movimiento
En el año 1959 la compañía de seguros Aurora Polar encargó la construcción del que sería el último edificio del arquitecto vigués Jenaro de la Fuente Álvarez. Con el giro emprendido cinco años atrás con el edificio Candeira hacia una arquitectura racionalista, el Edificio Aurora Polar supuso un paso más en la consolidación de ese estilo arquitectónico en la ciudad de Vigo.
El volumen del edificio Aurora fue modelado con dos objetivos básicos: el aprovechamiento máximo del valioso solar y la consecución de una sorprendente imagen repleta de referencias al mundo de la máquina y la velocidad, evocando las formas, colores y materiales de los grandes trasatlánticos, los automóviles y los aviones del momento. Un manifiesto estético de la modernidad en piedra y acero.
La planta baja se dedica íntegramente a usos comerciales, con los accesos aprovechando la acusada pendiente de la calle República Argentina. Los paños de cristal expresivamente inclinados hacia la calle forman un zócalo que evidencia la naturaleza de la estructura reticular de hormigón, de manera que el resto del volumen del edificio "flota" sobre este frágil cerramiento —un efecto visual extraordinario que aún hoy sigue sorprendiendo a quienes lo contemplan.
Las doce plantas repiten la expresiva curva de las terrazas con barandas de hierro y cristal. La sensación de movimiento introducida por las curvas se acentúa con los sucesivos retranqueos a partir de la octava planta, hasta coronar el edificio con una amplia pérgola. Jenaro de la Fuente separó las livianas formas dinámicas de las terrazas de los edificios colindantes con una banda vertical ciega en la que se incrustan bajorrelieves en piedra con motivos de inspiración Art Decó. La tipografía empleada y el diseño de los elementos escultóricos confirman la concepción formal de la modernidad que caracterizó el último periodo de la carrera de este excepcional arquitecto, fallecido el mismo año en que finalizaron las obras.
Un sueño en el Aurora Polar
Arquitecto — Jenaro de la Fuente Álvarez · 1959